Esta mesa de comedor destaca por una composición tripartita que eleva el concepto del mueble a la categoría de pieza escultórica. Su diseño se articula mediante la superposición de volúmenes de distintas naturalezas formales, logrando un equilibrio visual basado en la alternancia de planos rectos y secciones circulares.
El nivel superior consiste en un tablero cuadrangular de generoso espesor, cuya superficie continua y cantos definidos proyectan una imagen de solidez y pureza lineal. Este plano principal se apoya sobre un núcleo central de carácter arquitectónico, eliminando las patas convencionales para favorecer una estética más limpia y facilitar la circulación a su alrededor.
El pedestal de apoyo es el verdadero protagonista técnico de la pieza: se compone de un bloque cúbico central que queda enmarcado por dos cilindros metálicos, uno superior que actúa como nexo con el tablero y otro inferior que sirve de transición hacia una base circular de gran estabilidad. Este juego de transiciones volumétricas y el uso de distintos materiales y texturas permiten que la mesa capte la luz de manera dispar, acentuando su relieve. Es una propuesta de diseño de autor donde la funcionalidad se encuentra subordinada a una presencia formal imponente y vanguardista.





